viernes, 30 de septiembre de 2011

Tarde caigo y me doy cuenta



Tarde caigo y me doy cuenta 
de mis orígenes sin albor
solo oscuridad y lamento 
como una noche permanente 
salida del fango y el temor.

De donde vengo el vacío es mi vértigo
a donde vaya ningún destierro que temer 
mas humilde que rebelde 
mi alma mendiga sus afectos
con todas las heridas a cubierto
nada me duele tanto que la espera que me haga feliz.

Como puedo me niego permitir 
que mi corazón salvaje se entregue 
y como no aguardo 
cumplidos para mi cueva es alimento
pendiendo quedo de mi vivir.


De Luis Perez

lunes, 19 de septiembre de 2011

Sin Errores

 


Quiero irme por un sendero etéreo,
perderme en algún rastro en la arena
buscar tu luz en mi abismo,
seguirte en los sueños.
Encontrarte.

Quiero aventurarme en nubes inquietas
como un marinero a la deriva,
seguir direcciones de gente que
no me conoce, ser feliz
en un lugar que no existe.

Celebrar mi cumpleaños en una fecha que no es,
inventarme un recuerdo sempiterno
donde no haya finales, siempre comienzos.

Quiero olvidarme de estabilidades
enfermas de inestabilidad,
seguir defendiendo mis ideales a como sea
y acostarme en la cima de una montaña
a divagar.

Quisiera dejar de dejarme llevar por
añejas lecciones erradas
que me han oxidado el sentimiento,
ya no ilusionarme con sueños
que juegan a las escondidas
e inscribirme en la clase del pasado
para romper mi graduación en pedazos,
y no, nunca conformarme con la soledad.


miércoles, 14 de septiembre de 2011

No Se


No sé adónde vas, ni por qué caminos
te lleva el destino que nunca acierto
a descubrir la ruta de tus pasos,
la senda que conduce a tu universo.

No sé lo que siento, o qué me pasa,
que a veces la noche me desborda,
el frío de la muerte entra en mis huesos
y se adueña de mi alma de gaviota.

No sé de qué manera, ni sé dónde,
ni sé cómo, ni sé cuando empezó
a trepar la amargura por mis venas
y a herirme la negrura del carbón.

No sé por qué el amor izó sus velas
más audaces si sabía que el flujo
del viento y la marea de la vida
te arrastrarían lejos de mi mundo.

No sé con qué ternura vestirán
tu cuerpo mis abrazos si algún día
las olas derramaran en mis playas
la espuma de tu loca fantasía.

No sé qué, ni sé como, ni sé cuando,
ni dónde, ni por qué, ni de qué modo
se abrirá la serpentina del tiempo
y pondrá al descubierto tus tesoros.

No lo sé, pero te espero aquí, anclado
en la amarga bahía del insomnio.



De Fernando Luis Perez Poza

viernes, 9 de septiembre de 2011

No espantapajaros


A las 24:03 abren el cementerio para la visita conyugal.
Yo ya no espero a nadie,
la que me amaba seguro perdió el corazón
en algún museo de hierbas malas,
y conociéndola como la conocía quizá
se mudo a trabajar de espantapájaros
en algún pueblo fantasma.