domingo, 16 de septiembre de 2012

Congelado




Pueden pasar tres años
idoneo para omitir,
todos los leñazos de mandato afectivo,
un crepusculo que dure invariablemente,
cien desvelos durmientes,
un millón de porfiados grogui,
cinco confianzas,
dos que no se consumaran.

Puedo manifestarme seducido
en una luna de papel,
enmoheciendo el hielo,
disolviendo el reloj,
abdicandome al bastón
que distribuye silencio,
sin saber aun
que explorabas,
sin saber igual
que acertabas,
me arropaste de soledad
y me congele transpirando.



lunes, 3 de septiembre de 2012

La sed insaciable




Decir adiós... La vida es eso.             
Y yo te digo adiós, y sigo...
Volver a amar es el castigo
de los que amaron con exceso.               
              
Amar y amar toda la vida,             
y arder y arder en esa llama.
Y no saber por qué se ama...
Y no saber por qué se olvida...               
              
Coger las rosas una a una,             
beber un vino y otro vino,
y andar y andar por un camino
que no conduce a parte alguna.               
                            
Sentir más sed en cada fuente             
y ver más sombra en cada abismo,
en este amor que es siempre el mismo,             
pero que siempre es diferente.
                            
Porque en el sordo desacuerdo             
de lo soñado y lo vivido,
siempre, del fondo del olvido,
nace la muerte de un recuerdo.               
              
Y en esta angustia que no cesa,             
que toca el alma y no la toca,
besar la sombra de otra boca
en cada boca que se besa...

De Jose angel Buesa