lunes, 15 de febrero de 2016

El abismo



Reniego de las certezas, de las trampas de la suerte
Del azar y su impreciso feroz deseo de verte
Ya no hay visos de pureza solo segura es la muerte
Si se niega el paraíso por el precio de perderte.

El dudar ya no es tan mío, cartílago en la garganta,
Cansado y sutil vacío que ya no agobia ni espanta
Redefinamos conceptos de una razón impaciente 
Que no sabe cuestionarle al vocablo suficiente.

El querer es tan esquivo, tan recurso de valientes
Y hoy quiero seguir el cauce del río de los sufrientes
No es vocación de suicida ni afán de un triste albedrío
Sentir perdidas las causas, preservarlas del hastío

Contener es necesario, loable, justo, apreciado
Para un scout voluntario con ganas de ser mimado
En mi razón no hay espacio para algún tipo de duda
Que el corazón ya reacio, confunde con cruel ternura.

Las ganas de exorcizarme junto al fuego de una fuente
Que me aleccionen a amarte sin pretensiones vehementes
Se mezclan con este miedo de haber errado el camino
Con este impulso asesino de aniquilar el presente.

De  libermostro

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