domingo, 14 de febrero de 2016

Sueño 87600





De frente a mi, un ropero que se alza afuera del espectro.
Hay restos de besos tirados en el piso que no atine a encestar en el bote de basura que no había usado,
a la izquierda, un grillo busca a su Dulcinea que quizá se le perdió en este cuarto lleno de fantasmas mios,
a la derecha, saltando por la ventana semi abierta me abandono un recuerdo que se negó a quedarse por apatia.
De arriba a abajo, un rico conforte me contrasta el poco animo que me dejan los fines de semana y el otoño con sus invariables arcoiris.
Ella es calculadora, hermosa y aparece en mis ensueños acelerando mis complicidades con el augurio,
me roba besos virtuales y desaparece, dejándome con sabores inimaginables que sorteo para no enviciarme,
pero reaparece en imagenes que caen en gotas de agua y hacen renacer en mi rostro un resto de alegría que siempre me alcanza sorprendiéndome.
Atrás, una neblina que pinte a pulso y con trazos de olvido para tener algo que voltear a ver, el sol hace ver aquello como una catarata de cenizas que se dispersan amedrentando al viento que se desvía por admiracion al funeral que comienza cada atardecer cuando se revuelcan amándose: sus palabras frías y mis reclamos inmaduros, odiándose mis impaciencias y sus razones, todo converge en emociones invariables que lo acondicionan casi todo.
Abajo, un eco de pasos que me dirigen a una oficina de correos que cualquier día de estos tocara a tu puerta y ojala te ilumine la mirada, no se te olvide firmar.
Arriba, tu, sublime y exacta.
Agosto 23 2012

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